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"Miren Ripa Danza Oriental " es indiscutiblemente una de las principales referencias de este baile en Pamplona, (Navarra)”. Fue la 1ºEscuela especializada en Danza del Vientre en nuestra comunidad y Norte de España. Fundada en el año 2003.
*1º Española en obtener 3º Plaza en la Competición Profesional "AHLAN WA SAHLAN FESTIVAL" del Cairo, Egipto 2011.
* Seleccionada como profesora en Warm-Up Clases en el Festival Nile Group, 2011 y 2012 Cairo, (Egipto). *Ganadora del 1º Certamen 3 culturas "BELLYSURDANCE 2010". Seleccionada en varios concursos a nivel Internacional entre ellos: 2º Festival Raqscongress 2010 en Bruselas, Bélgica y 2º Festival Internacional de Danza Oriental en Budapest, Hungría "Cairo Festival 2010" dirigido por Mercedes Nieto.
*Organizadora de "HABIBI FESTIVAL" todos los años en el mes de Febrero en Pamplona, Navarra (Spain). (Fotos) www.habibifestivalspain.blogspot.com

*Directora de -NABDA ORIENTAL Pamplona (“Latido Oriental”) es el nuevo proyecto de Danza que dirige Miren El Grupo lo componen las alumnas que acuden a sus clases diariamente. www.nabdaoriental.blogspot.com

*Creadora del Dvd de Danza Del vientre Instructivo "Baila lo Ritmos Árabes con Miren Ripa" www.bailalosritmosarabes.blogspot.com

* Impulsora de la Tienda de Ropa Online para danza del Vientre www.vestuariodanzadelvientre.blogspot.com

sábado, 9 de mayo de 2009

Entrevista a Miren Ripa por Nerea Alejos


"MI CUERPO
SE FUSIONA CON LA MÚSICA"

El sonido de los laúdes y las darbukas le invita a dibujar melodías con su cuerpo. Cuando la música se apodera de ella, vuelca toda su expresividad y sensualidad.

CUANDO era pequeña, destrozó la enciclopedia familiar porque le gustaba recortar imágenes de mundos orientales con las que luego decoraba su habitación, como el Taj Mahal o las mezquitas árabes.

Aquellos sueños se concretaron cuando recibió su primera clase de danza del vientre, con la profesora Navarra Ana González.

Entonces tenía 17 años y descubrióque aquello formaría parte de su vida. Salió de Pamplona para formarse con distintos maestros y sus pasos le llevaron asta Túnez, Turquía, Marruecos y Egipto.

Hace cinco años abrió su propia escuela, el estudio de danza Albalá, en el barrio de La Milagrosa, donde este curso reciben clase un centenar de alumnas.

¿Cuándo te empezaste a sentir atrapada por Oriente?

Cuando era pequeña, me ponía a mirar las enciclopedias mundiales y recortaba las imágenes étnicas y orientales: de países árabes, de la India... Luego las ponía en mi habitación. Me acuerdo de que mis padres me echaban la bronca por eso. Siempre me he sentido atraída por el colorido y el exotismo de lo oriental. Asistí a mi primera clase de danza del vientre con 17 años, después de ver un anuncio en la calle. Aquello se convirtió en una ilusión nueva en mi vida. Me hizo sentirme motivada.

¿Qué fue lo que te enganchó?

Me ayudó mucho porque aquella profesora lo enfocaba desde el punto de vista de la feminidad y la autoestima. Esta danza te ayuda a tomar conciencia de tu cuerpo y de tu mundo interior, que a veces no lo escuchamos y pasa desapercibido. Curiosamente, algunos de los maestros que has tenido han sido hombres. Sí, todos ellos profesores egipcios. Uno de ellos era muy estricto. También aprendí con Shokri Mohamed, que murió el año pasado. Fue el primero que empezó a mover la danza del vientre en España, hace unos 25 años, cuando creó una academia en Madrid. A raíz de sus clases se han ido creando generaciones de bailarinas. Luego, cada vez que he ido a Egipto, los cursos los impartían sólo hombres.

¿En qué piel te metes cada vez que bailas?

Saco todo el desparpajo, el exotismo, la sensualidad... Mi cuerpo entero se funde con la música y empieza a soltarse, a expresar todo lo que me evoca cada instrumento.

¿El mundo se ve de otra forma después de practicar la danza de esa manera tan intensa?

Te sientes mejor porque consigues parar la mente y concentrarte sólo en el cuerpo. Es un momento que te dedicas a ti misma para dejar de pensar en tus preocupaciones, en lo que tienes que hacer...

¿Se puede considerar una terapia?

Sí, te ayuda a aceptarte a ti misma y a sentirte atractiva. Al principio da un poco de vergüenza, pero es cuestión de soltarse.

¿Qué te aporta el contacto con tus alumnas?

Me gusta que podamos ser amigas, porque puedo conocerlas y compartir experiencias de la vida. Todas recorremos un mismo camino, el de estar mejor con una misma. Has viajado por varios países árabes.

¿Cuál te ha impactado más?

Egipto, pero no sólo por la música y la cultura. La gente es muy espontánea y me llama la atención cómo viven en un país que está poco desarrollado. En los países islámicos rechazan estos espectáculos tan sensuales. Sí, incluso está perseguido por los más conservadores. A nivel popular, a nadie le gustaría que su hija se dedicara a esto porque las bailarinas actúan en los hoteles, de noche, con muy poca ropa. No deja de ser una contradicción, porque luego todas las mujeres bailan dentro de sus casas. Dentro de la danza del vientre hay muchos estilos.

¿Con cuál disfrutas más?

Ahora se lleva la fusión, pero yo prefiero el estilo clásico y me interesa el folklore propio de cada uno de los países árabes. Además, en mis espectáculos me gusta incorporar elementos como los crótalos (castañuelas metálicas que se tocan con los dedos), el velo, el bastón, el candelabro o la espada.

¿Cuáles son los nuevos caminos que se están abriendo?

Desde Estados Unidos ha llegado el estilo tribal, una mezcla de diferentes danzas étnicas orientales. Además, ahora se apuesta por la fusión con otros bailes, como el hip-hop.

¿Te ves bailando dentro de veinte años?

Mientras siga viva, sí. No puedo parar porque siempre hay algo que aprender. Mañana me dedicaré a hacer un curso de danzas turcas en Barcelona.


Texto: Nerea alejos

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